Nutrición
20/05/2013

Nutrición

Nutrición
El crecimiento y desarrollo óptimos de los niños y las niñas requieren de una alimentación adecuada que comience desde el embarazo, mediante la apropiada nutrición de las madres. Un estado complejo de déficits, excesos o desbalances en la nutrición infantil tienen gran incidencia en el desarrollo y bienestar de la primera infancia, razón por la cual no se debe pasar por alto este componente en cualquier intervención durante esta etapa de la vida.

Si bien una hipernutrición o exceso de nutrientes también desencadena problemas de salud, una de las condiciones de malnutrición que más se ha asociado a la pobreza es la desnutrición en sus diferentes niveles. Este indicador se mide calculando la masa corporal (peso) en relación con la edad cronológica.

Las deficiencias de micronutrientes (vitaminas y minerales) representan un grave problema nutricional en la región. El 50% de los niños (en su mayoría menores de 2 años), en Latino América, padecen de anemia por deficiencia de hierro, lo que aumenta significativamente el riesgo de una alta prevalencia en baja talla y afecta directamente el desarrollo cognitivo y emocional del niño. Por lo tanto, para asegurar un adecuado desarrollo del cerebro, es fundamental reducir la desnutrición, en especial entre los 0 y 3 años de edad.

De acuerdo a la UNICEF, los niños y las niñas de las familias pobres, indígenas y rurales sufren los peores índices de déficit de crecimiento (baja estatura para la edad), que es un indicador de desnutrición crónica. En América Latina, la presencia del déficit de crecimiento es 3 a 6 veces mayor entre los niños que tienen peso bajo, lo que indica deficiencias alimenticias. Cabe señalar adicionalmente que las investigaciones en esta materia demuestran que la principal causa de la desnutrición no es exclusivamente la falta de alimento, sino una combinación de factores tales como mala salud de la madre, cuidado inapropiado del infante y malas prácticas de alimentación, falta de agua y condiciones sanitarias inadecuadas (UNICEF, 2008) .

Un micronutriente de gran importancia en el desarrollo de malformaciones congénitas del sistema nervioso central y responsable de un alto porcentaje de mortalidad neonatal es el ácido fólico (ONU/CEPAL, 2008) . El consumo del mismo durante la etapa fértil de la mujer ayuda a prevenir malformaciones como lo son la espina bífida y otros defectos del tubo neural. Sin embargo en la región no existen cifras que cuantifiquen el uso adecuado del mismo.

La deficiencia de yodo ha ido disminuyendo enormemente en la región. La sal yodada ha contribuido a disminuir los niveles de deficiencia. Sin embargo en la región existen países como Guatemala y República Dominicana donde solamente un 67% y 18% consumen sal adecuadamente yodada, cuando las normas internacionales establecen que cómo mínimo, 90% de la población debe consumir sal yodada (ONU/CEPAL 2008).

En conclusión, una atención integral pertinente durante la primera infancia debe incluir un programa alimenticio de acciones sistemáticas a nivel nacional, local y comunitario para asegurar que la lucha contra la desnutrición sea una prioridad de cada Estado, respaldada por una agenda multi-sectorial adecuada y programas de alimentación eficaces en las comunidades en riesgo.

BAJO PESO AL NACER

El bajo peso al nacer es considerado como uno de los indicadores centrales para evaluar el desarrollo infantil y representa uno de los principales factores de causalidad de otras patologías y problemas de salud en el primer año de vida, lo cual puede generar complicaciones irreversibles en años posteriores, si no es tratado oportunamente. Dentro de los factores que afectan directamente la nutrición del feto, se encuentran: afecciones durante la gestación (diabetes, hipertensión, anemia, edad, entre otros); atención prenatal escasa o inadecuada; antecedentes maternos; inadecuada alimentación durante el embarazo; tabaquismo/alcoholismo; entre otros (UNICEF, 2008) .

La investigación científica ha evidenciado que los niños con bajo peso al nacer corren mayor riesgo de fallecer en los primeros meses de vida, o de sufrir desnutrición crónica o baja talla en la primera infancia. Consecuentemente, los niños con problemas de nutrición en la primera infancia ven afectado su rendimiento académico en la etapa escolar por alteraciones en el desarrollo cognitivo y psicomotor; y en la etapa adulta, sus probabilidades de sufrir de problemas cardiacos o diabetes son más elevados.

LACTANCIA

Durante los primeros meses de vida la lactancia juega un papel fundamental para brindar a los niños los nutrientes necesarios para su desarrollo, y está asociado a la reducción de las probabilidades de presentar déficit de crecimiento post-natal temprano. La lactancia asegura tanto una nutrición adecuada como un desarrollo infantil saludable, producto de la estimulación que se genera por el apego como parte del proceso de lactancia.

La lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida es importante tanto para la madre, como para el niño. La leche materna es la mejor fuente de nutrición para un niño, ya que contribuye tanto a nivel nutricional como a nivel psicológico. La leche materna contiene un balance nutricional adecuado para el desarrollo cerebral y físico de los niños y a la vez contribuye al funcionamiento adecuado del sistema inmunológico al aportar agentes inmunológicos que ayudan a combatir infecciones. Estudios han demostrado que la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses complementa la acción de vacunas en la protección contra enfermedades infecciosas (DOREA, J.G.,2009) . Así mismo, el acto de amamantar crea una relación especial entre la madre y el infante, lo cual contribuye a un mejor desarrollo psicosocial del niño.

Por otra parte, se ha comprobado que la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida puede evitar hasta un 13% de las muertes en menores de cinco años en países en desarrollo y una alimentación complementaria adecuada e iniciada oportunamente puede evitar un 6% adicional de las muertes en este rango de edad (JONES, G.,2003). . De acuerdo con la Organización Mundial para la Salud (WHO, por sus siglas en inglés) enfermedades como la sepsis neonatal, la diarrea, la neumonía, el sarampión y la malaria representan más del 50% de las causas de mortalidad en menores de cinco años en la Región (WHO,2001).

CONSECUENCIAS DE LA DESNUTRICIÓN

nutricion2 El retraso en el crecimiento, la emaciación y el debilitamiento son tres indicadores de la desnutrición crónica. Se estima que la desnutrición es la causa subyacente de casi la mitad de todas las muertes de niños en todo el mundo. Además de tener un impacto devastador en términos de mortalidad infantil, las deficiencias alimenticias, en especial para los niños de menos de tres años de edad, tienen efectos perjudiciales de largo plazo en el desarrollo cognitivo. Es esencial reducir la desnutrición, en especial en los niños entre 0 y 3 años de edad para asegurar un adecuado desarrollo cerebral. Si son presas de la desnutrición durante este período de su vida, las consecuencias pueden ser irreversibles.

Dentro de las consecuencias de una mala nutrición están el desarrollo físico y cognitivo menoscabado, mal rendimiento escolar, respuesta baja del sistema inmunológico, y mayor probabilidad de morir a causa de padecimientos habituales de la infancia, tales como diarrea e infecciones respiratorias, todo lo cual contribuye a enfermedades crónicas. La enfermedad frecuente socava la condición alimenticia de los que sobreviven y los encierra en un círculo vicioso de enfermedad recurrente y déficit de crecimiento, y nunca logran alcanzar todo su potencial.

“Si el niño(a) está o no bien alimentado durante los primeros años de vida, puede tener un efecto profundo en su salud, así como en su habilidad para aprender, comunicarse, pensar analíticamente, socializar efectivamente y adaptarse a nuevos ambientes y personas. Una buena nutrición es la primera línea de defensa contra numerosas enfermedades infantiles que pueden dejar huellas en los niños de por vida. Cuando no hay suficiente comida, el cuerpo tiene que tomar una decisión sobre cómo invertir la cantidad limitada de sustancias alimenticias disponibles. Primero está la supervivencia, luego el crecimiento. En cuanto a la nutrición, el cuerpo parece que está obligado a clasificar el aprendizaje en último lugar (Sagan y Druyan,OEA, SF) .

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