CONSECUENCIAS DE LA DESNUTRICIÓN
El retraso en el crecimiento, la emaciación y el debilitamiento son tres indicadores de la desnutrición crónica. Se estima que la desnutrición es la causa subyacente de casi la mitad de todas las muertes de niños en todo el mundo. Además, de tener un impacto devastador en términos de mortalidad infantil, las deficiencias alimenticias, en especial para los niños de menos de tres años de edad, tienen efectos perjudiciales de largo plazo en el desarrollo cognitivo. Es esencial reducir la desnutrición, en especial en los niños entre 0 y 3 años de edad para asegurar un adecuado desarrollo cerebral. Si son presas de la desnutrición durante este período de su vida, como es el caso casi siempre, las consecuencias son irreversibles.
El veinte por ciento de los niños menores de 5 años en América Latina, o el equivalente a casi 9 millones de niños, padecen desnutrición así como deficiencias en vitaminas y minerales, y casi 50 por ciento de los niños de menos de cinco años de edad padecen anemia. Las consecuencias son desarrollo físico y cognitivo menoscabado, mal rendimiento escolar, respuesta baja del sistema inmunológico, y tienen mayor probabilidad de morir a causa de padecimientos habituales de la infancia, tales como diarrea e infecciones respiratorias, todo lo cual contribuye a enfermedades crónicas. La enfermedad frecuente socava la condición alimenticia de los que sobreviven y los encierra en un círculo vicioso de enfermedad recurrente y déficit de crecimiento, y nunca logran alcanzar todo su potencial.
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